Si hay algo que nos queda son las tazas vacías que permanecen en ese estado luego de tantas horas de charla intensa.
Si hay algo que nos queda son las noches de verano a la luz de las estrellas, las caminatas en el parque, y la sensación del viento soplando en nuestras caras.
Si hay algo que queda son las hojas girando en espiral frente a nuestros ojos, y nuestra imagen en mi mente de todas esas tardes que bailamos al compás de las hojas que giraban.
Porque entre todo lo que nos queda, que es mucho más, y no me alcanzaría la vida para contarte, hemos descubierto una nueva forma de vivir, y nos hemos sentado a pensar en lo mucho que vale la pena estar vivos.
Vivos. Nos sentimos vivos cuando el sol castiga nuestros ojos con su brillo intenso. Nos sentimos vivos cuando la luna nos acompaña a casa por aquellas calles solitarias que solemos caminar cada noche.
Estamos vivos con cada canción que nos dibuja una sonrisa, y sin querer nos regala un minuto más para vivir.
Estamos vivos, aquí y ahora, en el instante en que nos abrazamos y el mundo se detiene a mirarnos.
Festejemos esta noche. Festejemos que, estando juntos, así si vale la pena estar vivos.
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